Estaba a punto de desconectarse de Internet, cuando alguien la saludó en una sala del Chat de Uolsinectis. Decidió responderle antes de cerrar la página, y ya no pudo dejar de hablarle hasta pasadas las seis de la mañana. Definitivamente, hubo algo en él que la sedujo.

En ese entonces Bárbara tenía 19 años, y Mauricio era apenas unos meses más chico que ella. A partir de aquel día y sin saberlo, sus vidas cambiarían por completo.

Ella era de Argentina, y él de Colombia, por lo que no sólo los separaba el anonimato detrás de una pantalla, si no varios kilómetros de distancia. Pero eso no les importó ni fue un impedimento para dejar que entre ellos naciera el amor.

Después de varias charlas por Chat, decidieron pasarse sus números telefónicos y ponerle voz a sus palabras escritas. Sus sentimientos se tornaron tan profundos que llegaron a intercambiar cartas y regalos vía correo tradicional y a sentir realmente que su relación era un noviazgo, sólo que con dos particularidades: no se conocían personalmente, y físicamente no se encontraban en el mismo sitio.
Pero por suerte, tuvieron la dicha de poder hacer su sueño realidad y verse cara a cara. Al año siguiente, él viajó a la Argentina, no sólo para conocer en persona a aquella mujer que se había adueñado de su corazón, si no también para establecerse en el país y comenzar sus estudios universitarios.

Ella lo fue a buscar al aeropuerto, y si bien la situación fue un tanto extraña, no dudaron ni por un momento en darse aquel beso que tanto habían imaginado y soñado todo ese tiempo que estuvieron distanciados.


Hoy, después de 6 años, Bárbara y Mauricio aún siguen felices y juntos, y hacen realidad aquella frase que dice que en algún lugar del mundo, siempre hay un corazón esperándote.

Por Romina Zubaty